SHEILA LÓPEZ 6C
Había una vez un gato negro; y a ese gato todos le tenían miedo ya que era mas grande que una persona y por ser negro decían que era malo, pero eso no es cierto, en realidad el gato estaba triste pues no tenia con quien jugar.
Había una vez un gato negro; y a ese gato todos le tenían miedo ya que era mas grande que una persona y por ser negro decían que era malo, pero eso no es cierto, en realidad el gato estaba triste pues no tenia con quien jugar.
El gato negro vivía en un puente muy oscuro ya que nadie pasaba por ahí
Un día, un lindo gato peludo, blanco, con manchas salmones, iba caminando por el puente sin saber que allí vivía el gato negro; el gato negro al darse cuenta de esto se asombró mucho pues nadie pasaba por ahí; decidió levantarse y caminar hacia el gato blanco de manchas salmones. El gato blanco al verlo se asustó y quedó en shock, mientras, el gato negro se iba acercando cada vez mas e inició una conversación.
- Hola
- Hola (Asustado)
- ¿Qué haces por acá? ¿Cómo te llamas? ¿Por qué un gato tan bonito estaría por acá, y solo?
- Me llamo Max y me perdí. No encuentro a mi dueña. ¡No tengo donde dormir!
- Yo no tengo nombre, vivo solo porque todos me tienen miedo. Si quieres puedes dormir aquí conmigo, sería divertido y mañana buscas a tu dueño.
Entonces el gato blanco aceptó y jugaron un rato mientras iba cogiendo confianza.
Al siguiente día el gato blanco salió a buscar a su dueño dejando sólo, otra vez, al gato negro
Al despertar, el gato negro se dio cuenta que no había mas nadie y se puso triste.
Al pasar dos horas el gato negro vio que muchas personas venían hacía él, se asusto mucho, pensó que se lo llevarían, pero vio al gato blanco con manchas salmones y se puse feliz.
Las personas llegaron a agradecerle, era el gato de la reina el que había cuidado una noche, entonces notó que la gente se iba apartando poco a poco y se acercaba a el una señora bonita y elegante con un bonito vestido y una gran corona que le dijo:
- ¡Muchas gracias por cuidar a mi gato!
- De nada señora, fue un gusto y además me divertí mucho con el - respondió el gato negro.
- De agradecimiento te llevaré al palacio, te pondremos bonito y te conseguiré una familia que te quiera. ¡De ahora en adelante te llamarás Tom!
Y así fue...
El gato ahora es feliz y tiene una linda familia que lo quiere mucho. De vez en cuando va a visitar al gato blanco con manchas salmones.
FIN
Comentarios
Publicar un comentario